Cirugía de glaucoma

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico que se produce generalmente por un aumento de la presión intraocular.

El diagnóstico precoz es muy importante porque se puede prevenir que el paciente pierda visión. El glaucoma es muy peligroso porque no produce síntomas que alarmen al paciente.

La visión perdida por glaucoma no es recuperable.

¿Cómo se produce el glaucoma?

El ojo contiene en su interior un líquido que se produce y se elimina continuamente llamado humor acuoso. A veces el líquido no sale del ojo fácilmente por el ángulo de drenaje y aumenta la presión dentro del mismo. (fig. 1) (fig. 2)

Cuando la presión intraocular está elevada, se comprime el nervio óptico y disminuye el flujo sanguíneo de sus fibras nerviosas, las que se lesionan de manera progresiva. A medida que las fibras van desapareciendo, se forma una excavación en el nervio óptico, el cual toma la forma de "una copa".

Cuando la enfermedad no es diagnosticada y tratada a tiempo, el campo visual disminuye. Aparecen manchas ciegas que van creciendo y se unen hasta que sólo queda la visión central. La visión en este caso es parecida a la que se obtendría al mirar a través de un tubo.

¿Cómo puedo saber si tengo glaucoma?

El tipo de glaucoma más frecuente, que es el glaucoma crónico de ángulo abierto, carece de síntomas propios. El paciente no siente nada. El diagnostico precoz es fundamental, ya que el daño que genera el glaucoma es irreversible.

En pacientes mayores de 45 años se recomienda un chequeo oftalmológico cada 2 años, pero en pacientes con mayor riesgo de tener glaucoma el control oftalmológico debe realizarse por lo menos una vez al año.

La única forma de prevenir el glaucoma es medir la presión ocular en la consulta oftalmológica periódica (tonometría).

También debe realizarse la evaluación del nervio óptico (oftalmoscopía), la inspección del ángulo de drenaje (gonioscopía), la evaluación del campo visual (campimetría computarizada) (fig. 3) y la medición del espesor corneal (paquimetría).

¿Cuáles son los tipos de glaucoma?

Hay dos tipos principales de glaucomas:

El glaucoma crónico: es el tipo más frecuente, no da síntomas y puede llevar a la ceguera progresiva.

El glaucoma agudo: produce dolor intenso, es una emergencia médica y debe ser tratado de inmediato.

¿Cómo es el tratamiento?

El propósito general del tratamiento del glaucoma es detener la enfermedad y prevenir mayor pérdida de visión a través del control de la presión intraocular.

Hay tres formas de tratar el glaucoma:

Con gotas: en general el tratamiento se inicia con gotas que se indican de por vida.
Con láser: trabeculoplastia (fig. 4) o iridotomía.
Con cirugía.
Si es necesario, estos tratamientos pueden combinarse.

¿Cuál es el objetivo de la cirugía?

La cirugía debe realizarse cuando el campo visual esta dañado y la presión ocular no disminuye todo lo deseado con varias gotas a la vez y/o con láser.

La cirugía permite que el humor acuoso drene más fácilmente y la presión ocular disminuya. Es un tratamiento para frenar la evolución de la enfermedad, pero no devuelve la visión, ya que la pérdida de visión por glaucoma no es recuperable.

¿Cómo es la cirugía de glaucoma?

La operación más utilizada actualmente es la trabeculectomía. Consiste en realizar una ventana que comunica el interior del ojo con el espacio entre la esclera y la conjuntiva, sacando una pequeña porción del ángulo de drenaje. De este modo, el humor acuoso sale fácilmente del ojo (se trata de una cirugía "filtrante"). (fig. 5)


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