Botox

La Toxina Botulínica (Botox®) es una sustancia producida por una bacteria (Clostridium Botulinum) cuya característica es la de producir debilidad muscular interrumpiendo la liberación de acetilcolina a nivel neuromuscular. (fig. 1)

En 1989 la FDA aprobó su uso clínico en los EEUU (no es un tratamiento experimental) y aquí ya se encuentra aprobado por Salud Pública.

Cumple la mayoría de los criterios para considerarla un procedimiento cosmético ideal:

1. Produce beneficios importantes

2. Tiene pocos efectos colaterales

3. Es reversible si el paciente no está satisfecho con los resultados

El Botox® se utiliza para las arrugas del entrecejo, de la frente, y las llamadas " patas de gallo", que son el resultado de la acción muscular repetitiva a través de los años marcando la expresión, sumado al efecto de la exposición solar. En la actualidad, también se está utilizando en las arrugas del cuello. (fig. 2)

El Botox® es un procedimiento ambulatorio sencillo que demora sólo unos minutos en realizarse. Se utilizan microagujas que causan pocas molestias durante la aplicación de la toxina botulínica. No deja señas visibles y no requiere de un período de recuperación. Los efectos se verán aproximadamente entre 5 y 10 días después del tratamiento. Rara vez se presentan complicaciones.

El efecto de la toxina en el músculo es temporal, tiene una duración de 4 a 6 meses.

Hay que tener en claro que este tratamiento no es cubierto ni por obras sociales ni por prepagas.


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